La alimentación según el grupo sanguíneo

En el post de hoy queremos hablar de la alimentación basada en el grupo sanguíneo, algo que conocimos a raíz del tratamiento de una lesión, concretamente una pubalgia.

En este caso, la pubalgia persistía durante meses y no se curaba con reposo. Impedía correr y demás deportes de impacto y molestaba incluso para hacer vida normal, por lo que buscando la fórmula para curar la lesión llegamos hasta un osteópata que le dio muchísima importancia a la alimentación que llevaba el paciente.

Al parecer, una alimentación inadecuada para el grupo sanguíneo del paciente había provocado que tuviera el colón y el bazo inflamados, y esta inflamación incidía sobre el pubis, haciendo que el peso extra de los órganos recayese sobre él y provocara un desplazamiento de la cadera que ocasionó la famosa pubalgia. El organismo estaba “defendiéndose” ante el efecto adverso de algunos alimentos que el paciente consumía habitualmente (por ejemplo pollo o harina de trigo) y por eso además de problemas como la pubalgia experimentaba cansancio injustificado, problemas de piel, etc.

 

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El doctor Peter J. D’Adamo fue quien, a raíz de sus investigaciones, llegó a la conclusión de que en cada grupo sanguíneo A, B, AB y O hay alimentos que son perjudiciales, otros beneficiosos y otros neutros. Según D’Adamo muchas enfermedades pueden deberse al mero consumo de alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo. Otros, en cambio, nos ayudan a estar sanos. Incluso afirma que aquí está la razón de que muchas personas no consigan adelgazar cuando se ponen a dieta.

Su conclusión es que cada grupo sanguíneo es el resultado de un momento de la propia evolución humana. El grupo sanguíneo del tipo O, el más antiguo y extendido, tendría más de 40.000 años de existencia y procedería de los hombres de cromañón, cuya alimentación se basaba en la caza y por consiguiente en las proteínas de la carne.

El siguiente en aparecer habría sido el grupo sanguíneo del tipo A, entre 25.000 y 10.000 años, y apareció con las primeras sociedades agrícolas cuya alimentación se basaba en el consumo de cereales y vegetales, procediendo especialmente de Asia y Oriente Medio.

El grupo sanguíneo del tipo B procedería de las montañas del Himalaya, surgiendo hace aproximadamente entre 15.000 y 10.000 años y siendo propio de los habitantes nómadas de las estepas asiáticas.

En cuanto al grupo sanguíneo del tipo AB habría surgido de la mezcla entre caucasianos (A) y mongoles (B).

Para D’Adamo la sangre guarda una especie de “memoria celular” que “recuerda” su ancestral tipo de alimentación.  El motivo de que haya alimentos perjudiciales para según qué grupo sanguíneo son las lectinas de los alimentos. Las lectinas son un tipo de proteínas cuyos antígenos también producen la activación del sistema inmune y consecuentemente, el fenómeno de aglutinación en sangre.

 

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Características generales del Tipo O

Las personas con sangre del tipo O presentan un sistema inmunitario potente y muy activo, tendencia a una actividad tiroidea lenta, dificultad de adaptación a nuevas condiciones ambientales y nutricionales, bienestar con actividad física o deportiva regular e intensa y un aparato digestivo muy eficiente capaz de metabolizar dietas ricas en proteínas (carnes magras, pescado y marisco).

En general, las personas del tipo O deben:

  • Consumir frutas y verduras en abundancia. Verduras que hay que reducir su consumo son las crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, berzas…) Hortaliza que hay que reducir, los tomates.
  • Consumir carnes magras equilibrando esa aportación con verdura.  Deben evitar sin embargo la carne de cerdo, los embutidos, las carnes en conserva y los alimentos en salazón.
  • Consumir pescado y marisco a excepción de pulpo, salmón ahumado, arenques en salazón, caviar y pez gato así como el pescado salado, secado o en conserva.
  • Están permitidos la mantequilla, los quesos frescos magros y los quesos de soja. Limitar o evitar el consumo de leche, lácteos, quesos y huevos.
  • Eliminar todo producto que contenga trigo y limitar los que llevan maíz y cereales.
  • Evitar las bebidas gaseosas, los refrescos de colas y el café,  prefiriendo el té.
  • Practicar alguna actividad física de forma regular. Van mejor los deportes que requieren intenso esfuerzo físico.
  • En presencia de problemas utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de diente de león, menta, tila, olmo, fucus, alholva, regaliz, lúpulo y rosa canina. Evitar las de equinácea, áloe, bardana, genciana, barba de maíz o ruibarbo.
  • Los alimentos que favorecen la pérdida de peso en las personas del tipo O son, las algas marinas, pescados y mariscos, la carne de hígado, las espinacas y el brócoli. Los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo O son, el gluten del trigo, el maíz, las judías, las lentejas y las crucíferas (coles, coliflor y coles de Bruselas).

 

Características generales del Tipo A

Las personas con sangre del tipo A presentan un sistema inmunitario vulnerable, una buena adaptación a condiciones ambientales y nutritivas estables, bienestar con una actividad física o deportiva relajante, un aparato digestivo frágil que tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche y los lácteos, y al que le va mejor una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres.

Las personas del tipo A deben:

  • Basar su dieta en el consumo de fruta, cereales, legumbres y verduras.
  • Consumir pescado sólo en pequeñas cantidades (carpa, mero, bacalao, merluza, salmón, sardina, trucha) excluyendo los pescados planos como el lenguado y la platija.
  • Limitar o evitar el consumo de carne pero evitando los embutidos, las carnes (especialmente si están en conserva)  y los alimentos salados o ahumados (embutidos, carnes en conserva, alimentos en salazón…).
  • La soja y sus derivados le son particularmente beneficiosos. Evitar el consumo de leche y productos lácteos.
  • No consumir alimentos precocinados.
  • Consumir de forma habitual semillas oleaginosas (aceitosas) y frutos secos. Evitando las nueces brasileñas y los pistachos.
  • Reducir el consumo de productos a base de harina de trigo.
  • Practicar actividades físicas relajantes bicicleta, natación, excursiones, yoga, Tai-Chi.
  • Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, valeriana, áloe, bardana y espino albar. Evitar la barba de maíz y el ruibarb.
  • Los alimentos que favorecen la pérdida de peso en las personas del tipo A, son los vegetales, los aceites vegetales, la soja y la piña. Los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo A, son las carnes, los alimentos lácteos, las habas y el exceso de trigo.

 

Características generales del Tipo B

Las personas con sangre del tipo B presentan un sistema inmunitario activo, facilidad de adaptación ambiental y nutricional, bienestar con actividades físicas o deportivas moderadas y equilibradas y un aparato digestivo eficiente que le permite seguir una dieta variada y equilibrada con leche y lácteos pero que posee poca tolerancia a los embutidos, la carne de cerdo, el marisco, las semillas y los frutos secos.

Las personas del tipo B deben:

  • Llevar una dieta variada y equilibrada.
  • Consumir abundantes frutas y hortalizas de hoja verde.
  • Consumir carnes magras, evitando las de pollo y cerdo así como los embutidos.
  • Consumir pescado, evitando los mariscos. No se recomiendan las gambas, los cangrejos, la langosta, los mejillones, las ostras, las almejas, el pulpo, las anchoas, la anguila y los caracoles.
  • Consumir huevos, leche y productos lácteos (es el único tipo de sangre que los tolera bien).
  • Limitar los productos a base de trigo y maíz.
  • Limitar el consumo de semillas y frutos secos.
  • Practicar actividades físicas moderadas y equilibradas como los ejercicios aeróbicos, la bicicleta, la natación, el yoga o el tenis.
  • Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de salvia, menta, ginseng, eleuterococo o regaliz, evitar la tila, lúpulo, ruibarbo, áloe, barba de maíz y alholva.
  • Los alimentos que favorecen la pérdida de peso en las personas del tipo B, son los vegetales de hoja verde, el té de palo dulce, carne especialmente la de hígado, huevos y los lácteos. Los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo B, son el maíz, las lentejas, los cacahuetes, las semillas de sésamo, el trigo y el trigo sarraceno.

 

Características generales del Tipo AB

Las personas con sangre del tipo AB presentan según D’Adamo un sistema inmunitario vulnerable, facilidad de adaptación a las condiciones de vida modernas, bienestar con una actividad física o deportiva relajante que exija esfuerzos moderados y un aparato digestivo frágil que precisa una dieta mixta moderada y tolera mal las carnes rojas, la pasta, las alubias y los frutos secos.

Las personas del tipo AB deben:

  • Limitar el consumo de carnes rojas y evitar las carnes en conserva o ahumadas así como los embutidos.
  • Consumir pescado y marisco, evitando la langosta, las gambas, los cangrejos, las ostras, las almejas, el pulpo, la lubina, las anchoas y la anguila.
  • Evitar el consumo de productos a base de harina de trigo y limitar el consumo de pasta.
  • Consumir leche, lácteos y quesos…salvo cuando al hacerlo haya producción excesiva de moco con afecciones de las vías altas respiratorias. En tal caso deben suprimirse.
  • Consumir frutas especialmente ciruelas, uvas, piña y frutas del bosque y hortalizas en abundancia, sobre todo tomate.
  • Preferir las grasas vegetales, primando el aceite de oliva, evitar el vinagre.
  • Eliminar los encurtidos y la pimienta.
  • Preferir las actividades físicas y deportivas relajantes que exijan sólo esfuerzos moderados.
  • En caso de malestar utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, eleuterococo, regaliz o espino blanco, evitar la tila, lúpulo, áloe, barba de maíz, alholva y ruibarbo.
  • Los alimentos que favorecen la pérdida de peso en las personas del tipo AB, son las verduras, las algas marinas,  pescados, lácteos, la piña y el tofu. Los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo AB, son las carnes rojas, el maíz, el trigo, el trigo sarraceno, las semillas de sésamo, las alubias, las judías.

 

No obstante, D’Adamo tampoco pretende asegurar que todo lo que le viene mal a alguien de un grupo le viene mal a todos, y recomienda concretar el plan nutricional mediante la elaboración de pruebas de intolerancia alimentaria.

(Vía xananatura.blogspot.com)

 

Para profundizar en el tema nada mejor que dirigirse al libro publicado por D’Adamo, Los grupos sanguíneos y la alimentación.

 

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