El enemigo tiene nombre: el flato

Seguro que alguna vez has tenido flato, más o menos intenso, más o menos  oportuno, y seguro que todas esas veces te has encontrado con que no sabes qué hacer para eliminar esa sensación tan desagradable y en ocasiones dolorosa. Casi siempre parar parece la única opción.

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Hemos buceado un poco por la red para conocer algo más sobre el flato. Según la wikipedia viene causado por el roce del estómago inflamado contra el diafragma, y hay varias hipotésis que intentan explicar por qué se produce este roce que desencadena el flato:

    • Rigidez excesiva de la columna vertebral.
    • Falta de oxígeno en el diafragma, principal músculo implicado en la respiración, debido a que la sangre se está centrando en los músculos que estamos usando durante el ejercicio. Esto, sin embargo, no explica por qué el dolor se transmite al abdomen.
    • Sobrecarga de los ligamentos del diafragma a causa de los repetidos movimientos de arriba a abajo, que se dan especialmente mientras realizamos ejercicio físico. El diafragma tiene que soportar el peso de los órganos que se acomodan sobre él y si, además, el estómago está lleno este peso es mayor.
    • Al parecer cuando el estómago está lleno roza con el peritoneo, membrana muy sensible que cubre el estómago y las vísceras que lo rodean, y este roce podría provocar dolor.

Se ha observado que el flato tiende a manifestarse más en unas personas que en otras. Es más probable que sufras flato si no mantienes una postura correcta y tiendes a encorvarte hacia delante, aumentando por tanto tu curva dorsal. También parece que es un problema que con la edad tiende a remitir o incluso a desaparecer.

Sea como sea, y aunque el origen del flato no queda claro al 100%, hay una serie de precauciones que podemos tomar de cara a evitarlo.

  • Evitar comer 2 ó 3 horas antes de hacer ejercicio.
  • Evitar la ingesta de alimentos con mucha grasa, azúcar o sal.
  • Beber con frecuencia, pero a sorbitos pequeños, y siempre bebidas sin gas. Ojo con las bebidas hipertónicas antes y durante el ejercicio, no parecen muy indicadas.

Si pese a las precauciones te sorprende un ataque de flato en plena actividad intenta respirar hondo, hasta sentir que ya no cabe más aire en los pulmones, de forma pausada. Después expúlsalo con los labios fruncidos.

También puedes probar a realizar el siguiente estiramiento que nos explican en estiramientos.es: flexionar y presionar contra el pecho la pierna contraria al lado donde haya aparecido el dolor, coger aire y a continuación espirar lentamente, expulsando totalmente el aire muy despacio.

Estiramiento anti-flato

Esperamos que siguiendo estas sencillas indicaciones destierres el flato de tu vida, porque se pasa francamente mal… ¿recuerdas alguna mala experiencia por culpa del flato?

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