¡Dopamínate!

¿Sabías que sin la dopamina ni te enterarías del placer que supone comer una onza de chocolate? ¿O lo a gusto que estás dentro del mar fresquito? ¿Sabías que además tendrías serias dificultades para coordinar tus músculos, o que no tendrías ningún interés por aprender cosas nuevas?

La dopamina es el neurotransmisor que nos permite experimentar sensaciones placenteras, interviene en la coordinación muscular y hace que sintamos curiosidad por experimentar o saber cosas nuevas y retengamos lo aprendido.

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Por contra, niveles excesivos de dopamina suponen un peligro para el organismo pues nos libran del dolor, y no debemos olvidar que el dolor es un aviso del cuerpo.

Por lo tanto, nos interesa mantener nuestros niveles de dopamina en un un umbral óptimo, y para conseguirlo de una forma saludable podemos seguir algunos consejos.

Cuidar nuestra dieta

Procura ingerir alimentos ricos en tirosina, que es un aminoácido necesario para producir dopamina. Las almendras, los aguacates, los plátanos, los productos lácteos bajos en grasa, la carne, las habas, las semillas de sésamo y de calabaza ayudan a tu cuerpo para que produzca más dopamina.

Los alimentos que tienen fenilalanina también son interesantes, puesto que se trata de un aminoácido esencial y precursor de la tirosina. Para ello incluye en tu dieta soja y productos a base de soja (como el tofu) y pescados.

Es muy importante consumir alimentos anitoxidantes, ya que la dopamina se oxida rápidamente. Para contrarrestar esta oxidación deberemos comer frutas y verduras ricas en betacarotenos, como las naranjas, zanahorias, espárragos, brócoli, o remolacha; frutas y verduras ricas en vitamina C, como los pimientos, las coles de bruselas, la coliflor o las fresas, y cuidar la ingesta de vitamina E, presente por ejemplo en los frutos secos.

Por otro lado, hay una serie de alimentos que inhiben la generación de dopamina y que, por tanto, conviene eliminar de la dieta o al menos reducir su consumo, como por ejemplo el café, las harinas refinadas, la comida precocinada y las grasas saturadas en general. La comida basura, el café y el alcohol adormecen nuestras células cerebrales receptoras de la dopamina, por lo que cada vez necesitaremos segregar más cantidad para sentir el mismo efecto placentero. Si abusamos de la comida rápida nos sentiremos fatigados y desmotivados, y es porque nuestros niveles de dopamina están bajos. Comiendo verduras frescas, pescados y carnes magras estaremos mucho más despiertos, activos y receptivos.

 Cuidar las buenas costumbres

Es esencial practicar algún tipo de actividad física con regularidad. El ejercicio incrementa el calcio en la sangre, lo que estimula la producción de dopamina y su absorción en el cerebro. De 30 a 60 minutos diarios son suficientes para mantener la dopamina a raya, y tampoco hace falta machacarse, una intensidad media basta (caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar).

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¡Sonríe todo lo que puedas! ¡Y abraza, mima, acaricia, besa! Estos gestos elevan la cantidad de endorfinas en nuestro organismo, lo cual es similar a teber altos niveles de dopamina.

Plantéate retos. El placer de conseguirlos mantendrá entrenado tu cerebro para seguir produciendo dopamina. Alcanzar los objetivos mantiene altos tus centros del placer. Haz tuya la famosa frase de Anibal: “¡Me encanta que los planes salgan bien!”

También puedes tomar suplementos a base de cápsulas de vitamina B6 y fenilalanina, pero siempre después de consultarlo con el médico. Por supuesto hay personas que manifiestan serios déficits de dopamina, y deberán ser tratados por un doctor con medicación especial (casos de depresión, TDAH, Parkinson…)

Ahora ya sabes por qué te sientes tan bien… o por qué a veces no tanto, así que sólo queda poner un poco de tu parte e intentar seguir algunas de estas indicaciones. ¡Y a disfrutar!

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